Presentación 

Este espacio virtual es parte de lo que ofrecemos desde INESI con el objetivo de visibilizar y acercar a la sociedad en general, saberes científicos y válidos sobre qué es y en qué consiste la Educación Sexual Integral (ESI).

Consideramos que para poder lograr una apropiación de las conceptualizaciones básicas y generales en relación a la temática, es necesario que toda la población acceda a conocimientos confiables, por eso este recorrido formativo pretende ser un punto de encuentro entre las familias, la docencia, la comunidad en general y algunos conocimientos generales sobre ESI.

Esta propuesta está pensada para formarnos tanto colectiva como individualmente intentando dar respuesta a interrogantes como: ¿Qué es la ESI? ¿En qué consiste? ¿Es obligatoria? ¿Cuáles son sus ejes de abordaje? ¿Qué estrategias puedo utilizar para su abordaje?

Aula Inesi es un espacio gratuito de libre acceso orientada a promover y acercar los conocimientos de ESI a la comunidad en general.
Les animamos a que utilicen estos recursos y nos compartan su experiencia en videos, fotos, powerpoints en nuestro muro de padlet. Los subiremos a nuestras redes sociales por categorías!
#SeguimosEducando #EsienInesi #AulaInesi

Para comenzar a hablar de Educación Sexual Integral se torna imprescindible situarnos en la sanción de la Ley 26.150 en el año 2006, al calor de debates, disputas de sentidos, discusiones que se dieron movimientos sociales, feministas, la sociedad civil y que posibilitó posteriormente la aparición de dicha normativa.

Entonces, como ya dijimos cuando hablamos de educación sexual integral nos referimos, en principio, a la Ley N° 26.150 que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el año 2006. La normativa establece desde su Artículo 1° que:

Esto quiere decir que la ESI es obligatoria, y que el Estado en sus diferentes niveles de implementación, tiene la responsabilidad de garantizar la producción de materiales y conocimientos científicos y actualizados para distribuir en las instituciones educativas y en la formación docente. Según el Artículo 4°:

Como es sabido cada infante y adolescente es considerado sujeto de derecho y a la vez la educación es un derecho humano, por ello negarse a implementar los contenidos ESI implica vulnerar el acceso a la educación que tienen las infancias, adolescentes y jóvenes.

A su vez, también implica que quienes se dedican a la docencia debemos trabajar desde su perspectiva y ejes (que se explicitan más adelante) en los contenidos que desarrollemos en el aula, sea de una “transversal” o con la posibilidad de abordaje desde “talleres específicos”. 

Trabajar los contenidos por materias de un modo transversal implica que cada materia desarrollará los temas que le pertenecen, interpelados por la ESI. Por otra parte, a partir de la sanción de esta Ley, comienza a fortalecerse la idea de “sexualidad integral”. Esto quiere decir que se comienza a poner en cuestión, fuertemente, la idea hegemónica de pensar la sexualidad desde parámetros solamente biológicos o biomédicos. 

La concepción de sexualidad que toma la ESI es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2000), que estipula: 

“El término ‘sexualidad’ se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano. […] Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales,éticos y religiosos o espirituales. […] En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos”.

Dicho todo esto, recuperamos aquí los objetivos de la Ley N° 26.150 que enmarcan nuestras propuestas pedagógicas: 

Para ir finalizando con este apartado, es indispensable mencionar que en mayo de 2018 se sancionó, casi de modo unánime, en el Consejo Federal de Educación la Resolución 340/18. Entre los puntos más relevantes de ésta normativa se estipulan los contenidos básicos sobre educación sexual para desarrollar en cada uno de sus niveles. A su vez, se menciona la necesidad de que cada institución cuente con un equipo interdisciplinario de ESI conformado por docentes que ya trabajan en ellas, y espacios específicos para desarrollar contenidos. Y por último, pero no menos importante, que en cada concurso docente (de ingreso o ascenso) se evalúen contenidos ESI.  

Sostenemos que la ESI se ha convertido en la herramienta que tenemos en educación para que se garanticen y se den a conocer otros derechos que surgen anterior y posteriormente a su sanción, tales como: La Ley de Protección Integral de los derechos de los niños, niñas y adolescentes N° 26.061 de 2005, La Ley de Protección Integral a las Mujeres N° 26.485 de 2009, la Ley N° 26.618 de Matrimonio Igualitario de 2010, la mencionada Ley N° 26.743 de Derecho a la Identidad de Género de 2012, Ley de Salud Mental N° 26.657 de 2013,  Ley N° 26.364 Contra la Trata de Personas de 2012, por mencionar sólo algunas. 

 Este gran abanico de normativas orienta nuestras prácticas pedagógicas, para acompañar y cuidar el crecimiento y desarrollo integral de las infancias y juventudes en pos de conocimientos que permitan vivir en sociedades más justas y equitativas, libres de violencias y estereotipos.

Desde la perspectiva del concepto de sexualidad que partimos, incorporando una mirada integral, es que los ejes proponen abordar diferentes aspectos afectivos,  sociales, biológicos, psicológicos y éticos, que trascienden el análisis tradicional que limitaba el trabajo a cierta área de conocimiento.

Esta mirada abre la puerta al abordaje interdisciplinario e integral de la sexualidad, como dimensión fundamental de la vida de todo ser humano. En ese camino, algunos interrogantes que pueden servirnos de guía son: en relación a la afectividad, ¿qué lugar ocupa la expresión de sentimientos y emociones en las relaciones y vínculos que construimos, en nuestro entorno?. 

Pensando en los derechos: el reconocer a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos implica pensar en ¿cómo creamos las condiciones para garantizar su cumplimiento?

En torno al concepto de diversidad es necesario destacar el enriquecimiento que significa para una sociedad el valorar las diferencias, lo múltiple como una potencia, entonces desde ahí nos preguntamos ¿cómo propiciamos ámbitos de respeto a las distintas identidades y orientaciones sexuales?, ¿cómo abordamos la discriminación y  la violencia?.

En relación al cuidado del cuerpo y la salud (entendida desde el enfoque de la OMS) comoestado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente ausencia de afecciones o enfermedades”, podemos pensar ¿que condiciones de vida posibilitan tener un estado de salud?. Por último, la perspectiva de género permite observar con un lente particular las relaciones que se han construído históricamente entre mujeres y hombres para pensar ¿qué roles, actividades, esferas de trabajo se atribuyeron a ambos? ¿esta atribución es natural o es cultural?

Las personas no sólo tenemos un cuerpo asociado a lo meramente biológico o fisiológico, sino también sentimientos y sensaciones que nos acompañan en cada situación de la vida y que se expresan en nuestra corporeidad. Es por ello que la afectividad  se teje en nuestras relaciones sociales y los vínculos que establecemos con las demás personas. Su inclusión dentro de la ESI reafirma que las personas no sólo son un cuerpo y un razonamiento, sino que también existe una dimensión afectiva que nos constituye y de la cual debemos ocuparnos. La tarea de la ESI es visibilizar y reflexionar sobre cómo se dan nuestros vínculos afectivos, intentado contribuir al desarrollo de la empatía, la solidaridad y nuevas formas igualitarias de relacionarnos. Este eje es el que permite el abordaje de cuestiones como: formas de manifestar afecto (¿los celos son una demostración de amor? o más bien ¿un modo de posesión?), resolución de conflictos (¿cómo resuelvo las situaciones que no me gustan o me enojan?), empatía (¿nos ponemos en lugar de los demás para entender qué le sucede?), el registro de la otra persona (¿entiendo y respeto que no es no?, ¿realmente tengo que esperar la enunciación verbal de una situación o hay otros modos en que una persona me manifiesta su inconformidad?), entre otros.

Partir de reconocer que la humanidad está integrada por una diversidad de personas que tenemos distintas formas de ser, de expresarnos, distintos sentires, distintos deseos, distintas corporalidades y que ésto debe ser valorado como algo que enriquece nuestra condición, es un interesante punto de partida para abordar categorías específicas de la sexualidad  como por ejemplo: identidad de género (cómo te sientes con respecto a ti mismo/a/e, cómo te autopercibes), orientación sexual (se refiere al tipo de personas por el que te sentís atraído/a/e, a quién/es deseás).

Al ahondar en estos conceptos se hace necesario distinguir el sexo biológico (las características físicas-biológicas del cuerpo de cada persona) y el proceso de construcción de la identidad que se va haciendo desde los primeros años de vida, en adelante. 

Este eje permite problematizar entonces, ¿qué concepciones hemos aprendido/construído sobre la sexualidad?, ¿sobre qué ideas se dan las actitudes discriminatorias y violentas contra personas con identidades no binarias (trans, travestis) y orientaciones disidentes a la “norma” heterosexual (lesbianas, gays, bisexuales)?. La escuela es un espacio interesante para promover estas reflexiones entre estudiantes de todos los niveles educativos.

Partir de reconocer que la humanidad está integrada por una diversidad de personas que tenemos distintas formas de ser, de expresarnos, distintos sentires, distintos deseos, distintas corporalidades y que ésto debe ser valorado como algo que enriquece nuestra condición, es un interesante punto de partida para abordar categorías específicas de la sexualidad  como por ejemplo: identidad de género (cómo te sientes con respecto a ti mismo/a/e, cómo te autopercibes), orientación sexual (se refiere al tipo de personas por el que te sentís atraído/a/e, a quién/es deseás).

Al ahondar en estos conceptos se hace necesario distinguir el sexo biológico (las características físicas-biológicas del cuerpo de cada persona) y el proceso de construcción de la identidad que se va haciendo desde los primeros años de vida, en adelante. 

Este eje permite problematizar entonces, ¿qué concepciones hemos aprendido/construído sobre la sexualidad?, ¿sobre qué ideas se dan las actitudes discriminatorias y violentas contra personas con identidades no binarias (trans, travestis) y orientaciones disidentes a la “norma” heterosexual (lesbianas, gays, bisexuales)?. La escuela es un espacio interesante para promover estas reflexiones entre estudiantes de todos los niveles educativos.

“El cuerpo no puede ser considerado sólo como un conjunto de huesos, articulaciones, músculos, tendones, aponeurosis, órganos, fluidos o tejidos. Más bien es un fenómeno social, cultural e histórico. El cuerpo no existe en ´estado natural`, siempre está inserto en una trama de sentidos y significación…”.

Desde éste lugar pensar la relación que construimos con nuestros cuerpos nos remite a aspectos biológicos, pero también sociales, culturales y políticos presentes en el contexto específico en que se desarrolla nuestra vida.

  Aquí la problematización permite abordar los discursos que desde distintos lugares (la familia, los clubes, la escuela, los medios de comunicación, entre otros), van influyendo en la configuración del cuerpo de cada persona, por ejemplo la incidencia de los estereotipos de belleza en la subjetividad de niños, niñas y adolescentes, en el desarrollo de la autoestima, en el sentimiento de aceptación.

Profundizando en estos aspectos, se puede ahondar sobre ciertos interrogantes, tales cómo ¿de qué modos se intenta regular el cuerpo en determinadas instituciones?, ¿qué movimientos, qué gestos, qué actitudes son asignados, en esos discursos, a varones y a mujeres?, ¿qué valoraciones construyen esos discursos, sobre los cuerpos de personas con  identidades no binarias (trans, travestis)?

Por otro lado, abordar la salud (de acuerdo a la definición de la OMS) como “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, permite un análisis de varias dimensiones para promover actitudes de cuidado y respeto, fortaleciendo la perspectiva de derecho.

Las niñas, niños y adolescentes son entendidos como sujetos de derecho: esto implica que tienen derechos, los cuales el Estado debe garantizar.  A la vez, que explica que tienen una autonomía progresiva, esto significa que, acorde a diferentes edades, acceden a mayor decisiones sobre sus cuerpos y sus vidas.
A veces ocurre la confusión de pensar que las infancias son propiedad de sus progenitores/as, pero la realidad legal nos muestra que lejos de ser un objeto del cual nos apropiamos, los niños y las niñas son personas que tienen plena capacidad para hacer oír su voz, para no ser vulneradas ni discriminadas, y que tanto el estado como las personas adultas debemos garantizarles el 

cumplimiento de las leyes existentes, como la educación sexual integral.

Las personas adultas tenemos la responsabilidad de crear las condiciones necesarias, en todos los ámbitos, para promover aprendizajes y desarrollos que permitan el ejercicio y el respeto de sus derechos y  a la vez nos posiciona en una nueva forma de ejercer autoridad, que desafía el modo en que hemos vivido nuestra crianza respecto de esta idea. 

“La ESI reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, esto implica que tienen derecho, por ejemplo, a recibir información científicamente validada, a vivir sin violencia y sin discriminación de género y por orientación sexual, derecho a decir “no” frente a situaciones de presión de pares o de adultos, etc. “
Hablamos entonces de crear nuevas formas de vincularnos en todos los ámbitos, teniendo en cuenta la igualdad, el respeto y los derechos humanos para crear una mejor convivencia social para todos y para todas.