Mujer Psicóloga Feminista no se nace, se hace y se deviene (un poquito cada día)

Mujer Psicóloga Feminista no se nace, se hace y se deviene (un poquito cada día)


Por Laura Luján (*) |para INESI

Hoy 13 de octubre se celebra el día del/la psicólogx por lo que la efeméride me/nos convoca a trazar estas líneas. Uno de los pilares que sostiene mi identidad mujer y mi identidad profesional y feminista es la seguridad de que el amor nos enlaza significativamente y que sin este componente afectivo (en el que se basa la transferencia) nuestra acontecer y transcurrir se vuelve agónico. Es fundamental una actitud de entrega y compromiso real para alojar el padecimiento subjetivo en todos los ámbitos y espacios donde nos desarrollemos.

Considero importante sentar posición ya que es bastante frecuente, paradxs sobre un imaginario, reducir la práctica clínica desde la lógica del uno a uno, o desde el espacio estrecho que se abre en las cuatro paredes de un consultorio. También es común que existan representaciones acerca de que la terapéutica necesita de cierto encuadre cuyo mapa y territorio se reduce a lo individual a partir de una serie de leyes, las cuales harán de marco para poner en funcionamiento el dispositivo analítico. Es cierto que ésta es una forma dentro de otras, a partir de las cuales quienes nos dedicamos a la salud mental llevamos adelante nuestra praxis. Sin embargo si pensamos en un más allá y en un no tan acá, que sería lo mismo que decir fuera de la lógica de lo privado o dentro de lo estatal y específicamente institucional social/ comunitario, vemos a diario como efectoras dentro del ámbito público que las problemáticas con las que trabajamos, (en lo particular) aquellas referidas a mujeres que se encuentran atravesando situaciones de violencia en sus hogares, son o han sido víctimas de abuso sexual o de trata con fines de explotación sexual, problemáticas que se hacen carne viva en nuestra sociedad y que por tanto para intervenir, es decir para saber hacer con ello, es necesario contextualizarlas desde un entramado histórico social.

Dentro de la lógica estatal y específicamente dentro del campo psi ¿cuál es la construcción de sujetxs que circula en estos espacios? ¿Podemos pensarnos como agentes que recuperan las demandas a las que somos llamadxs, o reintroducimos los mecanismos de exclusión, rechazando, obturando sentidos, a partir de miradas homogenizantes y totalizantes? ¿Lxs profesionales se sienten interpeladxs a capacitarse y formarse en perspectiva de género, diversidad, sexualidad? ¿Hay posibilidades para pensar qué consecuencias subjetivas tiene habitar el mundo desde una lógica no binaria, no heterosexual? ¿Qué lugar social y político tienen lxs existenciarios disidentes?

Imposible es contestar todas estas preguntas de a una, pero si, es fundamental poder hacer este ejercicio de indagación al interior de nuestras prácticas, pero también en nuestra cotidianeidad. Primero señalar que el estar por fuera, el quedar excluido produce malestar, puede ser arrasador y agobiante.

Por otro lado la buena noticia es que en los últimos años, a partir de la sanción de la nueva Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 que constituye en un avance en materia de DDHH, así como la implementación de la Ley N° 26.485 de protección integral a las mujeres junto con una creciente formación en perspectiva de derechos y de género, se instiuye una hiancia y se produce un quiebre con otras maneras de concebir una praxis, es un paso hacia adelante a la hora de incluir nuevas maneras de narrarnos, subjetivarnos y estar en el mundo, alejada de etiquetas estigmatizantes.

En relación a la intervención en nuestro campo, el espacio terapéutico en las instituciones públicas necesita de cierta invención por quienes somos parte, incluyendo dispositivos acordes, pero también una escucha situada a la hora de abordar problemáticas que importan cierta complejidad. Poder hacer una lectura social es central, comprender las condiciones de existencia de lxs sujetxs ya que dichas condiciones se encuentran fuertemente atravesadas por estrategias biopolíticas de poder, que a su vez determinan, por ejemplo, que una mujer tenga que soportar maltratos, que otra siga adelante con un embarazo no deseado porque no llega a los servicios y efectores de salud, y que otras tantas mueran real o simbólicamente en manos de la violencia machista. Es en ese mismo sentido, el Estado como garante de derechos humanos, es invocado a dar respuesta y junto a él los organismos públicos, el poder judicial, y todas las organizaciones que conforman la superestructura estatal marcando corte con discursos y prácticas que reproducen no inocentemente lógicas hegemónicas.

Desde mi ser feminista, mujer y psicóloga en construcción propongo que a ese orden establecido lo frenemos con resistencia. El feminismo es un movimiento, una teoría pero también es lo que hacemos cada día, es lo que leemos, lo que pensamos, y habitamos. Es una experiencia concreta de existencia, que se da junto con otras, con las que nos damos la mano, nos hermanamos, sostenemos y abrazamos. Pensar el feminismo como rizoma que se extiende y entrelaza y nos conecta con otrxs puede ser una vía a desplegar/nos.

¿Qué habría sido las mujeres en el Patriarcado, sin en entramado de las mujeres alrededor, de un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas? ¡Nos dice Marcela Lagarde y cuánta razón tiene!

Por ultimo lxs invito a que pensemos una noción muy presente en nuestra disciplina, el deseo, que en sentido Spinoziano es desde la potencia y no desde la carencia. Ese deseo que nos empuja y desafía a poder crear, inventar ciertas condiciones habilitantes a partir de una escucha atenta y situada con metas a “correr los bordes de lo posible” (Ana María Fernández) permitiendo el pasaje de aquellxs existenciarixs desiguladxs, existenciarixs sufrientes, sujetdxs, oprimidxs, culpabilizadxs, rechazadxs en un traspaso de un “no lugar” a un lugar propio tratando de hacer” del horror maravilla “como nos enseña Pichón Riviere.

¡Feliz día a todxs lxs psicólogxs!

Pd: ¡No olvidemxs nunca que la salud es un derecho!! Es imperioso abrir debate, repensarnos entre no solo entre colegas sino también entre pares, hijxs, compñaerxs, amiguxs, parejas para crear vínculos más saludables y amorosos.

(*) Laura Luján es Licenciada en Psicología y parte del equipo INESI.

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