Faltamos en todas partes, en las radios también

Faltamos en todas partes, en las radios también

por Cristina Schwab (*)| INESI | nota de opinión escrita para el programa radial Voces Poderosas | Radio UNER

“Son las siete y media de la mañana en la ciudad de Paraná. La temperatura es de 14°, y la humedad relativa del ambiente…”

Esa es la primera voz femenina que se me viene a la mente cuando, a propósito del #DíaDeLaRadio, empiezo a escribir. Hace mas o menos 30 años de este recuerdo, y en este 2019 de vértigo y mareas, daría la sensación de que ha cambiado mucho el espectro en términos de acceso a la voz en condiciones igualitarias. Que ya no somos sólo las locutoras que leemos el clima y las pautas publicitarias, sino que somos conductoras, columnistas, productoras. Y sí, somos, pero todavía, como señalaron en un informe de las realizadoras del programa radial feminista “Nos quemaron por brujas”, #FaltamosEnLaRadio.

Según los resultados del mismo, realizado en 2017, –que pueden ver en la nota de Latfem que linkeamos, “en Argentina una persona puede pasar casi una hora con la radio encendida sin que se escuche una voz femenina. (…) puede haber programas enteros sin que una mujer, lesbiana, travesti o trans opine sobre economía o política. La hegemonía masculina y la desigualdad se escucha también en formato radial. Las integrantes del programa de radio feminista y comunitario “Nos Quemaron Por Brujas” analizaron los roles de las mujeres en la radiofonía argentina. Luego de monitorear los programas de AM y FM nacionales más escuchados en la primera mañana, arribaron a una conclusión que puede presumirse de antemano con solo ver las gráficas promocionales de las principales radios: sólo el 14 por ciento de las personas que trabajan en radio y que se especializan en política son mujeres. Las identidades feminizadas ocupan mayoritariamente la locución (un 82 por ciento)”.

Si bien el informe retoma los programas de radio anclados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -pero con alcance nacional- , es interesante replicar la pregunta en nuestras tierras: cuántas voces de mujeres, lesbianas, travestis y trans, tienen los equipos de la programación radiofónica local? Según el informe, de 2017, en CABA los varones tienen roles preponderantes: las columnas de Economía y Deportes son 100 por ciento desarrolladas por comunicadores o especialistas de esas materias; similar a lo que ocurre con el Humor, sección en donde ellos son, en un 100 por ciento, los protagonistas.

En materia de Espectáculos, casi se alcanza la paridad: el 57 por ciento de las personas especializadas en televisión, revistas, cine y teatro son varones; en tanto que el 43 por ciento, mujeres. Respecto de la Locución, es en ese rol en donde se evidencia la preeminencia femenina, que alcanza el 82 por ciento; sobre el 18 por ciento ocupado por ellos.

Como insistimos (e insistiremos hasta que no sea necesario hacerlo) lo que no se nombra no existe, y lo que no se escucha tampoco: en este momento histórico de revisar las narrativas existentes sobre los movimientos feministas, las mismas feministas, y las prácticas culturales que nos configuran, los medios -lo sabemos- tienen roles de importancia insoslayable. Amplificar las voces, los puntos de vista, las necesidades, preocupaciones y las lecturas de época de economistes, comunicadorxs, artistas, inetelectuales, humoristes, y el largo etcéteras de profesiones y oficios que configuran el trabajo en radio es un pendiente.

Y en ese mismo sentido, cabe preguntar cómo hablan de nosotres los que sí tienen aire para hablar? Como buen augurio, podemos decir que cada vez tienen que cuidarse más: pasa que, acostumbrados a la impunidad total para agredirnos, acosarnos y violentarnos, a los machos/conductores se les pasó un dato: estamos juntas, organizadas y HARTAS. Hace un año el conductor Baby Etchecopar fue denunciado por haber llamado -en medio de su programa «El Ángel del Mediodía»- a atacar, perseguir e insultar a mujeres de una organización social que le habían hecho un escrache en la puerta de la radio.

By Eluiza99 – Own work, CC BY-SA 4.0

Así, se le atribuyó haber alentado desde su programa -que se transmite de lunes a viernes de 10 a 14 por Radio 10- la persecución y el odio contra dirigentes mujeres integrantes de movimientos populares, gremiales y sociales. Le dieron una probation; Etchecopar firmó y se comprometió a ofrecer durante cinco meses diez minutos semanales a especialistas en violencia de género, listado que será elaborado por la Fiscalía. La idea del inédito fallo fue del fiscal Federico Villalba Díaz, quien está al frente de la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 18 de la Ciudad del fallo. Dijo el fiscal: «Me pareció importante que la audiencia de Baby Etchecopar pudiera escuchar otras voces y otras explicaciones distintas de lo que están acostumbrados a escuchar (…)”. Además, el acuerdo detalla que durante el tiempo asignado a las especialistas, no deberán hacerse cortes publicitarios y Etchecopar tampoco podrá cortarlas, cuestionarlas, criticarlas mientras hablan, ni antes ni después de sus intervenciones. Tampoco podrá pasar llamados de oyentes que emitan opiniones ofensivas. El trabajo de la fiscalía fue guiado por la Defensoría del Público, una de las mejores instituciones que se crearon en los últimos tiempos, y fueron quienes convocaron a expertas y especialistas, las grabó y editó.

En esa línea, dice la gran Montserrat Boix:En (…) ocasiones las energías se han diluido en discusiones a menudo infructuosas sobre si intentar situarnos en mejor posición dentro del ámbito de los llamados “mass media” convencionales o crear nuestros propios medios de comunicación (…) ¿Por qué imponernos la elección? ¿Por qué no plantearnos que puede ser conveniente tener medios propios para nuestra capacidad de acción y reacción y ello no excluye el elaborar estrategias con el objetivo de lograr una mayor presencia en los medios tradicionales, especialmente si nos planteamos como así se impone extender la reflexión del feminismo al conjunto de la sociedad? ¿vamos a renunciar desde el feminismo, desde los feminismos, a utilizar la fantástica herramienta que los medios de comunicación suponen, TODOS los medios de comunicación, para defender los cambios sociales sin duda imprescindibles para construir una sociedad más igualitaria en derechos y menos discriminatoria para las mujeres? ¿Y qué pasa con los nuevos espacios de “contrainformación”, de “comunicación alternativa”, de “comunicación antagonista” creados por grupos de la sociedad civil militantes en la reivindicación de la democratización de los medios y que corren el peligro de reproducir los mismos errores en lo que se refiere a la invisibilización y en la perpetuación de estereotipos? ¿no tendrán que trabajar necesariamente en la perspectiva de género y en la discriminación positiva de las mujeres en el acceso como elementos irrenunciables para considerar que se produce una democratización real de la comunicación y la información?”

Con esa pregunta resonando, nos encontramos a diez años del debate parlamentario que se concretó en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, representantes sectoriales, gremiales, legislativos, universitarios y de medios, pondrán en debate ideas y aportes para construir una política de comunicación que supere la crisis actual con más trabajo, más voces y más democracia informativa: La Coalición por una Comunicación Democrática nuevamente presentó sus propuestas para el desarrollo de políticas públicas de comunicación orientadas a fomentar la soberanía, el trabajo y el pluralismo informativo por parte del gobierno que asuma el próximo período presidencial.

Desde las experiencias de la radio experimental y cooperativa que conocemos, reconocer los fracasos y las desilusiones que nos trajo la implementación de la ahora intervenida LSCA, nos permite reconocer que estamos en un momento bisagra para volver a pensar y a decir. Como dice la Defensoría del Publico, nadie defiende un derecho que no conoce. Y en estos últimos años, los colectivos de mujeres y disidencias aprendimos. A defender derechos, y a decir. Y a no callarnos más, porque es la lucha por los sentidos lo que está en juego. Batallamos por las formas, los espacios, los medios, los lenguajes, las voces en disputa, las palabras puestas en discurso: es el orden establecido del mundo lo que estamos transformando.

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