Cuando una mujer le pega a un hombre ¿es violencia de género?

Foto: TitiNicola – CC BY-SA 4.0

por Judith S. Manfredi * | para INESI

En un mundo donde siguen intentando descalificar nuestras luchas y reclamos, un “cuestionamiento” frecuente intenta equiparar la violencia de varones hacia mujeres y disidencias con la ejercida en forma inversa. Aquí, nuestra compañera y abogada despeja esas “confusiones”.

Hablar de género implica hablar de relaciones de poder, de privilegio y  dominación, entendiendo el poder en este caso específico como una compleja relación subyacente en la sociedad que hace que seamos desiguales. 

Para entender la violencia de género tenemos que situarnos desde un punto de vista de una sociedad con desigualdad estructural creada por el patriarcado. Los varones se encuentran en una situación privilegiada de poder, y desde ese polo es que surge el aprovechamiento de esa superioridad-subordinación que los hace creer que pueden dominar y someter a sus mujeres por considerarlas “de su propiedad”, y a su vez, a ellas las condiciona a tolerar ser sometidas a la voluntad de los varones.

Así, este tipo de violencia puede ser definida como aquella que es ejercida por el hombre sobre la mujer a través de cualquier acción o conducta basada en el género de la víctima[1]. De este modo el factor de riesgo es el GÉNERO.

Cuando analizamos la violencia a través de este prisma y comprendemos esta desigualdad estructural a la que estamos sometidas las mujeres por el patriarcado, se nos hace imposible afirmar que los varones también sufran violencia a causa de su género, porque ellos son los que están en el polo privilegiado.

La Ley de Protección Integral a las Mujeres -así como la normativa provincial equivalente-, está hecha para proteger a las víctimas del patriarcado y no al que recibe los privilegios de vivir en él. Aclarado este punto, corresponde destacar que esto no deja a los varones argentinos sin protección. En aquellos casos en que un varón sea maltratado por una mujer deberemos sacar el género de la ecuación, pero el ejercicio de la violencia no queda automáticamente justificado. Es necesario juzgar cada caso con su contexto y sus motivaciones particulares a través de los procesos jurídicos que correspondan, de este modo y a manera de ejemplo: una agresión que resulte en lesiones graves para un varón quedará tipificado por el delito de “lesiones graves” y será atendido en el fuero penal; una agresión a un padre por parte de su hija en determinados casos podrá ser alcanzada por la ley de “Protección Contra La Violencia Familiar”; o si la propietaria de una empresa ejerce violencia psicológica sobre uno de sus empleados corresponderá un litigio en el fuero laboral. Así podemos nombrar algunos ejemplos en donde claramente hay leyes que los están protegiendo, pero en los que no corresponde aplicar la ley de violencia de género.-

Retomando nuestra línea de análisis podemos ver que esta ecuación nunca ha sido a la inversa. Históricamente, ellos no han sufrido agresiones o denigraciones de parte de mujeres por el hecho de ser varones. En cambio, las mujeres sufrimos muchísimos flagelos por el simple hecho de ser mujeres. La mujer nunca se ha encontrado en esa situación de poder. Es decir, las mujeres que ejercen maltrato sobre un varón no lo hacen al amparo de una idea que les lleve a creer en la superioridad de las mujeres en su totalidad, como colectivo humano diseñado para oprimir. Por lo tanto, cuando una mujer agreda, maltrate o asesine a un varón, será violencia, y será reprobable y condenable también, pero no de género. El varón no sufre este tipo de violencia por ser simplemente “hombre”, ¿por qué entonces los incluiríamos en la ley? De hacerlo sabotearíamos la lucha de quienes nos precedieron y nos posibilitaron la existencia de las leyes que hoy nos protegen y perderíamos su sentido originario.

Los varones tienen todo el derecho de ser protegidos y actualmente reclaman que como mujeres repudiemos los hechos por ellos sufridos. Y lo hacemos, repudiamos que sufran, pero no desconocemos la realidad en la que vivimos, sus derechos ya están garantizados, la ley ya los protege, las herramientas jurídicas ya están a su disposición y a nosotras… nos siguen matando.

 

(*) Judith Manfredi es abogada (UNL) y escribana, ejerce en la ciudad de Paraná y es parte del equipo de INESI.


[1] convencion de belem do para: “Artículo 1: Para los efectos de esta Convención debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.”

2 comentarios sobre “Cuando una mujer le pega a un hombre ¿es violencia de género?

  1. Gabriel Robledo dice:

    Hola Judith, está muy claro el concepto que explica la ley sobre “violencia de género” la cual como decís no incluye al hombre como víctima… Ahora bien, dejando de lado la violencia física, pero utilizando el mismo criterio, te consulto… No podría entenderse como “violencia de género” aquella manipulación malintencionada que realizan algunas mujeres sobre sus hijos/as para generar conflictos con el padre o provocar en ellos/as sentimientos negativos hacia su propio padre, abusando justamente de su condición de mujer y madre dónde por eso mismo, naturalmente, tienen el poder sobre sus progenitores???
    Si vamos al párrafo donde comienza “Para entender la violencia de género….” más adelante dice “…los varones se encuentran en una situación privilegiada de poder….” Podríamos cambiar y decir … La mujer se encuentra en una situación privilegiada al tener el poder sobre sus hijos/as, mayor tiempo con ellos/as, etc.
    Gracias por leerme …. Lo dejo para la reflexión..

    • CrisInesi dice:

      Hola Gabriel, antes que nada, quería agradecerte tu consulta pues me permite profundizar en algunas ideas. En principio, y para tu tranquilidad y la de muchas personas que se hacen preguntas similares, corresponde remarcar que en los supuestos hipotéticos como el que describís: en el que una mujer afecta de alguna manera -en tu ejemplo mediante manipulaciones- a un niño, encuadra en lo normado por la Ley 26.061 de Protección Integral De Los Derechos De Las Niñas, Niños Y Adolescentes y por la Ley 24.417 de Protección Contra La Violencia Familiar; por lo que en dicho supuesto, los intereses de ese niño y de todo el núcleo familiar se encuentran protegidos.
      En segundo lugar, habiendo superado las preocupaciones que surgen del ejemplo por vos elegido, podemos profundizar sobre la idea de “situación privilegiada” y sobre la posibilidad de aplicar este razonamiento a las madres en una relación familiar. La respuesta es NO. Basta con realizar un análisis superficial de la historia de las familias para observar que desde el pater familia romano (por elegir un punto de referencia) la situación de privilegio dentro del grupo familiar ha sido ostentada y aún es ostentada por los varones. En ningún punto de la historia de occidente, o de la Argentina para ser más cercanos, el colectivo social ha otorgado a las mujeres una situación de privilegio en el ámbito social, político o familiar. Desde luego existen casos aislados de mujeres en situaciones de poder, pero en ninguno de estos casos esa situación se generó como resultado de la tendencia del entramado social por enaltecer la calidad de mujer sino por el contrario se generó tras luchas y esfuerzos hercúleos por parte de individuos particulares. Espero haberte ayudado con tus dudas, profundizar más sobre esta temática requeriría un espacio de diálogo y aprendizaje mucho más grande que el que pueden permitirnos estas líneas. Saludos!

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